Las carpas no parecen asustarse de la linea principal. Incluso estando vertical en el agua
y llegando a rozar las carpas en numerosas ocaciones, estas no se inmutan.
La presencia del plomo en algunas ocasiones parece inquietarlas.
Cuando cambia el tamaño de anzuelo vemos dos cosas. En primer lugar a la carpa le cuesta mas
expulsar el anzuelo, y en segundo lugar, cuando lo expulsa no se asusta y vuelve a tomar el
cebo en varias ocasiones. Es como si al notar menos el anzuelo no sintiera tanta desconfianza.
Cuando una carpa queda enganchada inicia su huida, pero no asusta a las demás que siguen comiendo
tranquilamente
Es curioso. Supongo que depende mucho del lugar y de la población de carpas, pero anda que
no damos vueltas los pescadores para que la linea quede pegada al suelo... ;)